Exhumaciones o practicas Satánicas, incertidumbre en Riosucio Chocó por la aparición de bóvedas rotas en el cementerio municipal.

La preocupación crece en Riosucio Chocó, tras el hallazgo de varias bóvedas huecas y el riesgo de colapso, en el que se encuentra el cementerio municipal. Se desconoce si se trata de procesos particulares de exhumaciones o si por el contrario es producto de prácticas satánicas, ya que además varias bóvedas han sido encontradas velas que fueron encendidas, sin que los familiares de los difuntos tengan conocimiento.

El cementerio municipal de Riosucio, ha sufrido varias movilizaciones, pero cada estructura que se dispone para el descanso de los seres queridos, crece sin planificación, ni control pues este campo santo no cuenta con sepulturero, ni vigilante así que la posición y el diseño de las bóvedas queda a merced de los familiares del difunto, de esta manera se avanza en estructuras débiles que amenazan con desplomarse.

Debido a la adhesión oficial de las poblaciones de Belén de Bajirá, Nuevo Oriente, Macondo y Blanquicet. Con más de 55 mil habitantes Riosucio es el segundo municipio con mayor número de habitantes de todo el departamento del chocó, solo por debajo de Quibdó, la capital.

Su localización en todo el corazón del bajo Atrato, es una zona estratégica, codiciada por los grupos armados al margen de la ley, ya que ofrece un escenario propicio para el desarrollo de negocios ilícitos.

Desde la década de los 70 con la llegada de las guerrillas y luego las confrontaciones por la disputa del territorio a mediado de la década de los 90, un sin número de familias han tenido que enterrar a sus seres queridos producto de la violencia que insiste con hacer presencia en esas tierras.

Pero la muerte no solo proviene de las armas de fuego, sino de la peor enfermedad que acecha y causa quizás peores consecuencias que la violencia; la corrupción.

Por desnutrición, por falta de la aplicación de políticas eficaces para la prevención y atención oportuna de enfermedades, centenares de Riosuceños de todas las edades han fallecido por las limitaciones en el sector de la salud, mientras los corruptos se quedan con los recursos con los que se deberían haber construido y dotados centros de salud, hospitales y la realización permanentes de brigadas de salud.

Pero sea, cuál sea la causa de muerte, y contrario al adagio popular que dice que, “Lo único que no tiene remedio es la muerte” o ¿acaso no es el cementerio el lugar para concluir con la ausencia de vida de un cuerpo humano? Entonces por muy crudo que suene, es o no, el cementerio el remedio terrenal para la muerte.

Pero no es momento de filosofar, sino de profundizar en algunos aspectos de la realidad de Riosucio, pues de hecho, esta abarca mucho más que los indicativos inconclusos sobre las víctimas de la violencia y de la corrupción sistemática de nuestra clase política, ya que nuestra riqueza natural y la posición estratégica para el desarrollo, contrasta con la incapacidad administrativa y la falta de pertenencia de su sociedad.

Por eso, en este municipio si aplica a la perfección el adagio antes mencionado “Lo único que no tiene remedio es la muerte” ya que aquí no se puede hablar de cementerio, esa palabra parece ser muy prematura en una población con más de 500 años de fundación y más de 140 años de vida municipal.

Los 3 lugares que de manera literal han servido para darle “el descaso eterno” a los seres queridos de los Riosuceños como se expresa en los actos fúnebres del catolicismo, han permanecido rodeador de historias que van desde espantos a aparentes prácticas de hechicerías; rodeados de maleza, de decidía y abandono, pues ni la sociedad, ni mucho menos las autoridades han sido capaces de ofrecer un remedio digno para los difuntos en este municipio.

Hace solo unos años, la alcaldía dispuso de unos recursos para intentar solucionar una grave situación que se presentaba en ese entonces en el segundo cementerio municipal. Cabe señalar que dicha intervención se da después de décadas de afrontar dificultades como los entierros en canoas, o en medio del agua por las inundaciones que sumergen las bóvedas que están más cerca del suelo.

La estructura de bóvedas del segundo cementerio, que al igual que la cabecera municipal se expandió de manera desordenada y sin planificación, inicio a ceder. Se avecinaba un evento aterrador, ya que un desplome provocaría una mezcla de restos mortales y la posible propagación de enfermedades.

La intervención que la alcaldía, se realizó en la administración de Luis Enrique Mena, freno en su momento el riesgo, al adecuar y cerrar un espacio justo al frente de la antigua estructura, donde desde entonces se realizan los entierros.

Sumado a las problemáticas descritas, que no se logran resolver con las intervenciones mencionadas, recientemente habitantes de esta población, han venido denunciado que al parecer se estarían presentando hechos de profanación de tumbas. Bóvedas huecas y la exposición de restos óseo, hacen parte del panorama en la antigua estructura del cementerio municipal de Riosucio.

Dentro de las posibles razones para esto, en primer lugar se presentan exhumaciones de restos y estarían la realización de ritos satánicos y de brujería, según lo expresado por los denunciantes.

A decir verdad, pareciera que nuestro cementerio municipal refleja nuestra percepción como sociedad. En la que tanto en la vida como en la muerte, se violan los derechos de manera literal. La nueva estructura del cementerio está abandonada. Diferente a lo que se esperaba y que además se había planteado en su momento, la parroquia del municipio nunca llego a administrar el camposanto, más por una falta de interés del mandatario de turno.

Que pensaron los ex alcaldes de Riosucio, que pasaron por la administración municipal sin aportar un solo granito de arena a una problemática tan antigua y tan sentida; acaso tendrán tiempo para reflexionar, hoy desde las graderías de la vida administrativa, que tanto la conciencia los puede acusar al saber que ni siquiera se dignaron de construir un camposanto digno donde por el mandato divino, tarde o temprano deberán descansar ellos, sus familiares o amigos cercanos.

Pero dejemos de lados los ex alcaldes y sus conciencia, este mismo razonamiento se debe plantear el mandatario de turno, será que no vale la pena disponer de los miles de millones que sumados le llegaran al municipio para libre inversión, para planificar, diseñar y construir un campo santo donde las dificultades a la hora de realizar los entierros, no agudicen el dolor tan profundo que produce la pérdida de un ser querido.

Hay quienes sostienen que estudiantes también estarían acudiendo al cementerio a profanar las tumbas, pues al parecer estarían escogiendo el campo santo como la zona de recreo.

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