Alarma en Riosucio: Campaña de desprestigio en Facebook contra estudiantes desata indignación.

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En un vergonzoso reflejo de los peligros que acechan en las sombras de las redes sociales, madres, padres y familiares en Riosucio han levantado la voz contra una creciente y repudiable campaña de desprestigio dirigida en su mayoría hacia estudiantes a través de Facebook. Este esquema malintencionado, operando bajo el anonimato que proporcionan páginas falsas, permite el escenario perfecto para atentar contra el buen nombre y la integridad de varios jóvenes sin imaginar las consecuencias ocasionales o permanentes que tales acciones puede provocar en las víctimas.

Lo más desconcertante de estas acciones que son cada día más frecuentes y que cuentan no solo con la aparente negligencia dada la falta de acciones concretas por parte de las autoridades judiciales, sino también por la complicidad de personas del común que no solo buscan y acceden a estos falsos perfiles creados para crear contenidos denigrantes, sino que además los comparten convirtiéndose también en victimarios.
¿Qué delito es el daño al buen nombre?

La injuria es un delito que consiste en manifestar hechos u opiniones que atentan contra la dignidad de una persona, lesionando su honor y el buen nombre ante la sociedad
En la actualidad todos hemos sido víctimas de malos tratamientos en nuestras redes sociales, circunstancia que lesiona nuestro derecho a conservar la integridad de nuestro buen nombre ante la sociedad. De ese hecho notorio, surge el interrogante si hay lugar a una imputación de dicha lesión, e incluso, la configuración de un evento de responsabilidad extracontractual y la consecuente indemnización.

Imagínese por un momento el siguiente escenario –aunque no sea difícil hacerlo-: Al prender su celular y al entrar a cualquier red social, descubre una gama de publicaciones en diferentes grupos donde lo tildan de una serie de expresiones falsas y erróneas que terminan por acabar su vida pública. Es decir, digamos que pierde su trabajo, o le da pena seguir asistiendo al mismo o a su Universidad o, incluso, a su colegio. Dicha conducta lesiona -aunque usted no lo crea- una serie de derechos tutelados por el Estado.

De ahí que las acciones para atentar contra este flagelo deberían apuntar hacia dos direcciones pero de manera articulada: Por un lado la concientización de los alcances de estas conductas. Es decir el impacto psicológico o económico que este tipo de publicaciones pueden provocar en una persona, que podría llegar hasta el suicido como los tantos casos ya reportados.

Por otro lado las acciones de las autoridades y el rechazo enérgico de los espectadores, para bloquear, denunciar y reportar las cuentas generadoras de estos contenidos dañinos y entender que la verdad que crees estar leyendo de otra persona, mañana podría ser la información falsa sobre ti que muchos darán como cierto.

La comunidad educativa se encuentra en estado de alerta máxima ante la escalada de mensajes difamatorios que se difunden como verdades absolutas, sin consideración por el daño irreparable que pueden causar a las víctimas y sus familias. La facilidad con que se fabrican y se esparcen estas falsedades es un testimonio de la peligrosa capacidad de las redes sociales, para propagar el odio y la mentira bajo el velo de la impunidad.

La situación ha llegado a un punto crítico, provocando una ola de indignación entre los habitantes de Riosucio. La comunidad, unida en su descontento, exige a las autoridades que intensifiquen sus esfuerzos para identificar y castigar a los culpables de estas acciones nefastas. Es imperativo que se adopten medidas contundentes para erradicar este tipo de conductas que atentan contra la dignidad y la paz social.

La falta de acción frente a estos actos no solo perpetúa el daño a las víctimas, sino que también envía un mensaje de tolerancia hacia el acoso y la difamación en línea. Es hora de que se establezcan responsabilidades claras y se implementen políticas más rigurosas para proteger a los usuarios, especialmente a los más vulnerables, de las garras del ciberacoso y la difamación. Riosucio merece un entorno digital seguro, donde la integridad y el respeto sean la norma, no la excepción.

Somos Notiriosucio, llámanos o escríbenos al 3218365504.

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