Campesinos de Riosucio: atrapados entre ríos obstruidos, contratos cuestionables y el olvido gubernamental.

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Foto: río Salaquí

Los afluentes que solían ser la arteria vital de comunidades campesinas ahora se convierten en barreras. La travesía que una vez fue fluida entre las cuencas de Truandó, Salaquí, Balsa y Cacarica, se ve hoy obstaculizada, dejando atrapadas las cosechas de plátano, yuca y otros productos esenciales. La desesperación crece en el corazón de Riosucio a medida que se acumulan las pérdidas.

Los campesinos lamentan que el mal estado de los ríos, junto con el bloqueo de sus vías de tránsito, les ha llevado a enfrentar pérdidas significativas. Las balsas de madera y los botes que solían transportar sus productos al mercado ahora se encuentran a menudo atrapados o completamente detenidos debido a obstrucciones fluviales.

“Es como si el propio estado nos estuviera expulsando con estas vías deterioradas. Necesitamos una solución ya”, explica uno de los residentes afectados.

Y mientras los afluentes lloran sin lágrimas y las comunidades luchan contra el abandono, se desvelan sombrías irregularidades en la gestión pública. Es doloroso constatar que el sufrir de los pueblos pueda ser utilizado para engrosar los bolsillos de ciertas autoridades y algunos contratistas. Contratos de destronques, limpiezas de ríos y destaponamientos, como los millonarios contratos que en varias administraciones se han realizado en el Salaquí, que a decir verdad no han demostrado avances significativos en la solución del problema. Mención aparte merece el contrato en ejecución en el río Truandó, cuyo valor asciende a más de 12 mil millones de pesos. De este monto, más del 60% ya ha sido ejecutado, pero sin resultados palpables. Los organismos de control deberían prestar especial atención a estos acuerdos y garantizar la transparencia en la utilización de los recursos restantes de esta contratación.

La desesperación de estas comunidades se profundiza a medida que sus llamados al Gobierno Nacional, Departamental y Municipal caen en oídos sordos. La promesa de la administración actual, “Riosucio Somos Todos”, se siente distante y vacía. La realidad de la situación es que estos labriegos, que además han enfrentado el desplazamiento debido a la violencia, ahora sienten un abandono gubernamental palpable.

El clamor es unánime entre los campesinos: piden atención y acción inmediata para asegurar que puedan seguir sustentando a sus familias y comunidades. Ellos representan el espíritu trabajador del campo y su petición es clara: que el alcalde y las autoridades pertinentes actúen ahora para solucionar esta crisis.

Somos Notiriosucio, llámanos o escríbenos al 3218365504.

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