Las vías que incomunican al municipio de Riosucio – Chocó.

Riosucio es el segundo municipio en población del departamento del chocó, pues según el último censo DANE, entre afros, indígenas y mestizos, asciende a 55 mil habitantes. Este municipio está ubicado en el corazón de la región del Bajo Atrato y posee la mayor zona fronteriza entre Colombia y la República Panamá.

El municipio de Riosucio limita por el norte con la Provincia de Darién (Panamá) y el municipio de Unguía; por el oriente con Turbo y Mutatá (ambos en Antioquía), por el sur con los municipios de Carmen del Darién y Bahía Solano, y por el occidente con el municipio de Juradó y la Provincia de Darién.
Con más de 500 años de fundación y 139 de ser municipio, esta población convive con una serie de problemáticas que afectan y limitan el desarrollo de la calidad de vida de sus habitantes.

Para movilizarse los Riosuceños cuentan con varias vías: El río Atrato que lo conecta con Quibdó, la capital del departamento y con el Urabá Antioqueño, al cruzar el golfo de Urabá y llegar al municipio de Turbo donde hay ruta a través de lancha rápida permanentemente. Cuenta con aeropuerto que tiene una pista en buenas condiciones, pero sin funcionamiento por falta de una caseta para pasajeros y otros requerimientos. Para el transporte terrestre, cuenta con una carretera que lo comunica con el corregimiento de Belén de Bajirá y algunos municipios de la región del Urabá en Antioquia, la cual fue intervenida gracias al contrato PLAN y cuenta con varios tramos pavimentados que son: 11 kilómetros aproximadamente entre Bajirá y Cauchera y 24 kilómetros entre Bajirá y Playa Roja, quedando un tramo destapados de 36 kilómetros para llegar a la cabecera municipal de Riosucio, incluyendo los famosos 4 kilómetros contratados entre el consorcio Darién y la Gobernación del Chocó desde el 2017.

Paradójicamente, los beneficios que ofrecen estas vías de transporte para propios y visitantes se revierten en afectaciones en algunos periodos de tiempo especialmente cada fin de año:
Entre Noviembre y Diciembre el Atrato se desborda ocasionando inundaciones en casi todos los municipios su zona baja. Las consecuencias de estas inundaciones producen pérdidas agropecuarias, afectaciones en la movilidad, deterioro de viviendas y muertes de niños por inmersión.

El sector carreteable, con el incremento de las lluvias en el trayecto aún sin pavimentar se convierte en un desafío diario para pasajeros, conductores y transportadores.

Por tres años consecutivos los Riosuceños han pasado el fin de año en medio de las inundaciones pese a que el gobierno central a través del Instituto Nacional de vías INVIAS, conoce las causas y que el dragado permanente de al menos una de las bocas del Río Atrato previene el desbordamiento y creciente del mismo.

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