En Riosucio, Chocó la familia Gómez recuperó “La Esperanza”

• En Nuevo Oriente, zona rural de Riosucio – Chocó, familia despojada por los grupos paramilitares recuperó un predio de 80 hectáreas gracias a la representación jurídica de la Unidad de Restitución de Tierras.

Homicidios, amenazas y presencia de grupos ilegales eran la constante en zona rural de Riosucio, en los años noventa. Como consecuencia, miles de familias tuvieron que desplazarse forzosamente del municipio más grande de Antioquia, entre estas la de Fabio Gómez*, quien en 1996 abandonó sus tierras después de que uno de sus sobrinos fue asesinado y se viera en medio de un combate entre la guerrilla y los paramilitares.
El director territorial de Apartadó, Dairo Montiel, explicó que, gracias a la gestión adelantada por la Unidad de Restitución de Tierras ante la justicia, ahora esta familia podrá regresar a la parcela de la que no debieron salir nunca.

Después de 25 años, Fabio y sus hijos recuperaron “La Esperanza”, una finca ubicada en la vereda Villa Rosa, del corregimiento Nuevo Oriente. Esa propiedad fue la fuente de sustento de los Gómez por más de 18 años, en ella tenían cultivos de maíz, yuca, plátano, arroz, ganadería, crías de levante de porcinos y de aves de corral.

En su momento, la violencia los llevó a desplazarse hasta la cabecera municipal de Chigorodó, a donde llegaron con tan solo algunas mudas de ropa y las gallinas que pudieron cargar. Al ver que no podían retornar, Fabio vendió a un comisionista de los paramilitares que operaba en la zona, las 38 hectáreas que le había adjudicado el Incora, junto con las 42 que esa misma entidad le adjudicó a su ya difunta esposa, por la irrisoria suma de $7’700.000.

Ahora, con la ilusión de recuperar el tiempo perdido, él y sus hijos retornaron y de inmediato iniciaron la ruta de atención con el área de Proyectos Productivos de la Dirección Territorial Apartadó: “Estamos muy contentos, por fin volvemos a nuestra tierra, recuperamos “La Esperanza”. El predio está muy bonito y queremos volver a sembrar arroz y conservar el afluente Palo de Agua que es un brazo importante del río León”, afirmó el beneficiario de 92 años, quien mencionó que este había sido uno de sus mayores anhelos.

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